Apariencias |
  en  
Hoy es lunes, 24 de septiembre de 2018; 12:11 AM | Actualizado: 24 de septiembre de 2018
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 6707 | ver otros artículos en esta sección »
Página

De la Imprenta Nacional al Libro Cubano

Kaly Smith Llanes, 31 de marzo de 2011

El 31 de marzo de 1959 el gobierno revolucionario, mediante la Ley 187, fundó la Imprenta Nacional de Cuba. Uno de los objetivos de esta institución sería instaurar las bases para realizar publicaciones sistemáticas y masivas, de libros, revistas y folletos, así como de otros  formatos impresos demandados por la población cubana.

Las primeras tiradas incluyeron a autores trascendentales de la literatura hispanoamericana y universal. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes,  iniciaría la extensa lista de las propuestas literarias de la Imprenta Nacional. Fue el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien recomendó la publicación de esta novela, considerada como la que abrió las puertas a la Modernidad, por sus valores no solo artísticos sino también humanos. A esta primera se sumaron las antologías poéticas de Nicolás Guillén, Rubén Darío, César Vallejo y Pablo Neruda; obras como Doña Bárbara de Rómulo Gallegos y Robinson Crusoe de Daniel Defoe, y las importantes cartillas Alfabetizaremos y Venceremos, que se convirtieron en los textos educativos para la ejecución de la Campaña de Alfabetización, en 1961.

Para 1962, cuando casi se había publicado toda la mejor narrativa del siglo XIX —francesa, rusa, inglesa, norteamericana—, la Imprenta Nacional se convirtió en la Editora Nacional. Alejo Carpentier ocupó la dirección de esta institución hasta 1966. Bajo su directiva la producción de libros alcanzó un gran impulso, y las tiradas de los clásicos de la literatura universal podían ascender hasta los cincuenta mil ejemplares.

La Imprenta Nacional dio paso al Instituto Cubano del Libro, dirigido por Rolando Rodríguez en 1967. Y así es que se crea un sistema de editoriales que se encargarían de publicar según las necesidades y gustos del público lector. Otra de las tareas que asume el Instituto es la comercialización de las obras, no solo a través de librerías sino también mediante la firma de convenios con otros países.

Uno de sus mayores beneficios, en la actualidad, es la realización anual de las Ferias Internacionales del Libro. Este evento demuestra el desarrollo que ha conseguido la industria de la literatura y del libro en Cuba, a la vez que evidencia los logros que, año tras año, alcanza esta rama de la cultura. Presentaciones, venta de numerosos títulos, coloquios, conversatorios y conferencias reúnen  a un público multitudinario, en un evento que ofrece la posibilidad de intercambiar con intelectuales cubanos y foráneos.

Todo ello constata que la salud del libro cubano, que desde hace un tiempo viaja por la red y va cobrando espacio en el mundo digital, es excelente. La exigencia de lectores y especialistas ha elevado la calidad de los textos publicados. Es cierto que la industria confronta los problemas derivados del bloqueo y de los precios de la materia prima en el mercado internacional, pero, gracias a los esfuerzos de la Revolución,  en Cuba el libro es parte de la realidad cotidiana.