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Marcos Behmaras, otro de los pilares humorísticos

Jorge Tomás Teijeiro, 28 de octubre de 2010

El quehacer literario de Marcos Behmaras, nacido en Jovellanos en 1926, al igual que el de otros escritores consagrados, puede ser enfocado desde distintas aristas. En radio escribió la serie policíaca Héroes de la Justicia y un programa de comentarios llamado Actualidad Mundial. Luego se hizo un experto en guiones de suspenso y, siguiendo esta línea pasó a la televisión a escribir el espacio Tensión. En este medio creó otros programas dramatizados, tales como La Novela y Teatro. Fue director de Radio Progreso, de Radio Habana Cuba y del semanario humorístico El Sable y vicepresidente del Instituto Cubano de Radiodifusión para la Televisión Nacional, cargo que ocupaba al morir en un accidente en 1966.

Marcos Behmaras fue muy conocido, además, por haber cultivado el humor escrito, radial y televisivo. Vamos a continuación a exponer suscintamente, algunos de los aspectos del humor de este defensor de lo cubano por excelencia.

De origen humilde, desde muy joven abrazó las ideas políticas de izquierda e hizo su vida partidista a través de la revista (magazine) Mella, que circuló en la clandestinidad desde 1944 ironizando con sus escritos los turbios manejos de los políticos de entonces... En el año 1955, en esta revista aparecieron las tiras cómicas de Pucho. El perrito Pucho, gracioso, inteligente, aparentemente inofensivo, solía morder cuando era preciso y una de sus primeras “gracias” fue orinarse en Batista. Las tiras de  Pucho y sus Perrerías eran dibujadas por Virgilio González Gainza, relevante historietista e ilustrador que utilizaba el nombre clandestino de Laura. Por razones de seguridad Marcos y Virgilio no se conocieron hasta el triunfo revolucionario de 1959. También en la revista Mella y elaboradas por ellos, aparecieron «aventuras» de Supertiñosa, caricatura del invencible Superman, con cuyo personaje  humorístico sobraban las palabras para una proclama antiimperialista.   

Fue Marcos Behmaras el primer guionista de Detrás de la Fachada, estelar de la televisión cubana en cuya dirección intervinieron además otros dos grandes del humor: Caiñas Sierra y Carballido Rey, En sus inicios, en 1957,  la figura principal de Detrás de la Fachada fue José Antonio Cepero Brito, locutor y animador del circuito CMQ, hombre de buen carácter y una risa contagiosa que gozaba de gran popularidad entre la tele audiencia. A Cepero le sirvió de contrafigura Mimí Cal, hasta que esta fue contratada en el exterior. Entonces, por un corto tiempo en este papel la sustituyó Eloísa Álvarez Guedes, pero al fin los tres directores mencionados descubrieron la vis cómica de la simpática y espontánea Consuelito Vidal, a quien le asignaron finalmente ese rol.

Detrás de la Fachada, haciendo honor a su nombre, narraba los supuestos sucesos en el interior de varios apartamentos de un edificio, y Consuelito y Cepero eran como fantasmitas que podían ver sin ser vistos y de ahí se originaban múltiples situaciones cómicas.

En 1960 nos encontramos a Marcos Behmaras de nuevo haciendo uso del humor político escrito, en este caso por medio de una parodia a la revista norteamericana Selecciones del Reader´s Digest. Redactados íntegramente por este autor e ilustrados por su inseparable compañero Virgilio, se publicaron tres suplementos de la revista Mella con el título Salaciones del Reader´s Indigest que imitaba y ridiculizaba el estilo y la intención de aquella publicación. Sirva de ejemplo su artículo “¿Puede el perro caliente vencer a los rusos?” escrito por el supuesto general Tom Isaboy, donde el tal militar sugiere dejar caer sobre la URSS, mediante aviones, puestos de aluminios con millones de perros calientes. Luego de seis horas de venta y millones de soviéticos haciendo cola para probarlos, cundiría el pánico y la desmoralización sería total y podrían ser invadidos fácilmente. Y luego finaliza su propuesta con la  premonición  de que un día la estatua de la libertad tendría en su mano, no una antorcha, sino un enorme perro caliente de bronce.

No es posible omitir en este trabajo la participación literaria de Marcos Behmaras en los artículos y cuentos publicados en el suplemento humorístico El Sable, durante los años 1965 y 1966, cuando fue su director. Como característica general de su redacción está el empleo de ideas muy inteligentes que sorprenden al lector, el cual sabe que aquello terminará en un chiste, pero no logra imaginarse cuál podría ser. Humor que nos evoca al humor chaplinesco donde uno lo único que puede esperar es lo inesperado.

En el artículo “Hondo disgusto entre los delegados de la OEA” escribe sobre algunos de los mandatarios que abandonaron la sala y sin calificarlos de “gorilas”, apunta que se fueron del local después de la merienda, porque no había ni platanitos, ni maní, lo cual agravó el disgusto de algunos que ya estaban molestos por el letrero “Prohibido espulgarse durante las sesiones”.    

La demostración por el absurdo es la técnica empleada y que causa risa al lector, al contraponer la realidad objetiva que conoce con la propuesta inversa escrita por Marcos. Véase el breve comentario “Maltrata un negro a un pacífico ciudadano blanco”. En él se plantea que un tal Jack Bodrio fue el lesionado:

El hecho tuvo lugar en Flagger St, cuando Jack, inocentemente, le cayó a trompadas al negro. Este último, intencionalmente y con el propósito de herir, puso la quijada delante del puño de Jack produciéndole las lesiones que presenta.

Otra fórmula socorrida en su redacción humorística es el empleo de nombres propios no usuales, y de preferencia inexistentes, para evitar que cualquier persona real pudiera sentirse aludida. En algunos casos ideó nombres utilizando palabras que, por su significado, contribuían a crear una predisposición a la risa: Creolina Zabaleta, Dolores Fuertes, Lily Palanquín, Chucho Polines y su padre Agamenón Polines, Megaterio González, Güinfredo Zeppelín, Polín Mechado (por Corín Tellado), Charles Ketchup.

En otras ocasiones el nombre y los apellidos caracterizan la actuación o la actitud del personaje: Goyito Pachorra; Pedro Vistilla; Hermenegildo Canallón Yarini;  Ketty Guapachá, alias Sabor; Ciriaco Babilla; Margolis Mofeta; alias Bola de Churre; Ventajo Cambalache; Güindemaro Tardío, alias Cámara Lenta; Estreptococa Mapangre, alias la Serpiente; Quintiliano Despilfarro; Jenofonte Polilla…

Incorpora Behmaras algunos nombres y apellidos que al pronunciarlos juntos se convierten en una nueva palabra, como por ejemplo: Hal Laporra, Nick Omedes, Frank A. Nuto, Franck Vac Quelita, Mississippi Abrhan Queboy, Bruce Lofán, Frank Van Queta… 

Veamos ahora cómo, cuando hace una descripción, cada frase responde a una idea que hará reflexionar al lector.  Me remito a la descripción de una pequeña localidad, quizás uno de nuestros poblados de la época:

Ante sus ojos, azules y cándidos, se ofreció el paisaje hermoso de Molleja Crespa... un pueblito de tejados rojos, escondido entre la abrupta sierra. Todo era pequeño y gracioso en Molleja Crespa..., la iglesia de piedra, la callejuela serpeante, el letrerito de Coca-Cola; hasta el imbécil del pueblo era pequeño y gracioso…; un imbecilillo, cretinito y repugnativo.

Después de la instauración del nuevo orden social en nuestro país, no fue remiso Marcos Behmaras en criticar aquellas actitudes o situaciones que consideró  dignas de la mejor sátira.

En “Amigos” pone varios ejemplos cortos, pero concisos, de situaciones donde más que la amistad prima el amiguismo o lo que llamamos en buen cubiche “el socio-lismo”.  En “La cola” propone modificar el ejemplo de frase que viene en el Pequeño Larousse en la entrada de la palabra “cola” que dice “Alcibíades cortó la cola a su perro” y sustituirlo por algunos “de más colorido”, como estos “A Lola le rompieron un tacón en la cola” o  “Tremendo salpafuera se armó en la cola”.

Y un ejemplo digno de mención, pues se basó en un hecho real, es el que redacta en “Chernas en salsa natural”. Sucedió que dos empleados, situados en un camión tiraban al suelo, desde lo alto, cajas de madera conteniendo chernas. Se pregunta el autor:

¿Puede concebirse idea más brillante? ¿Cómo es posible que hasta ese momento a nadie se le haya ocurrido un sistema de descarga más práctico, sencillo y fácil de realizar?  Imagínense las horas de trabajo que se han estado malgastando.

Y luego, después de explicar que las cajas se desbarataban y se esparcía el pescado y su correspondiente hielo por todas partes,  remata con estas frases:

¿No es fascinante ver las aceras, en plena canícula cubiertas de blancos copos de nieve? Las chernas, por su parte, saltaban de las cajas y rodaban por el suelo, limpiándolo de cuanto polvo y suciedad encontraban a su paso. Semejaban traviesos chicuelos, deslizándose por una canal.

Hasta aquí estas notas sobre el quehacer literario y en especial sobre el humorismo de Marcos Behmaras, hombre que murió a la edad de cuarenta años mientras cumplía funciones de trabajo. ¿Cuántas obras más hubiera podido acometer Marcos de no haber sido truncada su vida en un accidente?

Pienso que realizó una labor importante en la esfera del humor y que utilizó estructuras y formas muy encomiables que servirían a otros escritores que lo sobrevivieron o que llegaríamos después. Su obra fue como savia del árbol del humor cubano, que no se seca, ni se secará nunca, aún bajo difíciles circunstancias.

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