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Aurelio Mitjans, el crítico siempre joven

Leonardo Depestre Catony, 28 de julio de 2010

El habanero Aurelio Mitjans, cuyo talento se manifestó  en diversos géneros  fue un estudioso de la literatura cubana, hacedor de versos  y  una personalidad en sí misma interesante, murió a los veintiséis años. Nunca superó la juventud y en proyectos inconclusos, quedó parte de su obra, que por fortuna hoy perdura, como también su memoria.

A Mitjans se le considera autor de la primera historia de la literatura cubana, titulada Estudio sobre el movimiento científico y literario de Cuba, publicada en 1890, un año después de su muerte. Esa sola obra le merece el espacio que ocupa en los textos que historian la literatura insular.

El libro citado abarca desde los comienzos de la etapa colonial hasta mediados del siglo XIX y, en tal sentido, representa un acucioso empeño con sentido crítico muy bien expuesto, lo cual denota el profundo conocimiento que tenía Mitjans del tema aun siendo tan joven.

Nació el veinte y siete de julio de 1863 , cursó estudios en el Colegio de Belén; la carrera de Derecho la estudió en España y en Cuba recibió el grado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico. Todo ello con la rapidez de quien intuye que la muerte le ronda y cada hora cuenta, aun al precio de llevar una vida retraída que halló en el trabajo literario sus mayores goces.

La investigación literaria lo absorbió y la biblioteca fue su gran colaboradora. Entre sus amigos se contaron los también infortunados y prematuramente desaparecidos  Julián del Casal y Manuel de la Cruz, así como Enrique Hernández Miyares.

Aurelio Mitjans publicó un único libro en vida y lo tituló Estudios literarios y vio la luz en 1887. En él se incluyen varios ensayos, que previamente le habían sido premiados y cimentaron su prestigio. Se comentó entonces que su juicio era razonado, que la objetividad prevalecía siempre, que su estilo era preciso y su corrección sorprendente. Mitjans lo poseía todo —menos salud— para establecerse como uno de los críticos cubanos más importantes de la segunda mitad del siglo XIX.

Colaboró en las publicaciones más selectas: La Habana Elegante, El Fígaro, Revista Cubana… José María Heredia, Gertrudis Gómez de Avellaneda, José Jacinto Milanés, Joaquín Lorenzo Luaces, y también varios autores extranjeros fueron objeto de sus estudios críticos.

El profesor Salvador Bueno, que sitúa a Mitjans dentro de la generación finisecular, reconoce en su obra “uno de los primeros intentos serios para hacer un resumen valorativo de nuestra literatura. Considerado un crítico disciplinado y metódico, de corte académico, también se ha afirmado de  él que trasladó la fórmula autonomista a los predios de la crítica literaria, lo cual deja entrever ya no solo el pensamiento crítico literario del autor sino también su pensamiento político.

Fue gracias a una suscripción dirigida por los intelectuales Francisco Calcagno, Raimundo Cabrera y Rafael Montoro, que apareció en 1890 su ya citada obra Estudio sobre el movimiento científico y literario de Cuba, tan útil, como revisada por quienes le sucedieron en el tratamiento del tema, fuera ya para guiarse por ella, para complementarla, hacerle alguna objeción o anotar sus virtudes, pues fue un texto muy apreciado por sus contemporáneos y por las sucesivas generaciones de críticos literarios.

Mitjans también escribió versos, publicados en su casi totalidad en La Habana Elegante, entre ellos varios de inspiración patriótica, y en ocasiones utilizó el seudónimo El Camagüeyano, aun cuando era habanero.

De él apuntó el profesor Max Henríquez Ureña: “Nadie con mejores aptitudes que Mitjans, en quien se vislumbraba la madurez, para escribir la historia de la literatura cubana”.

Sirva este elogio para apoyar nuestros apuntes sobre el escritor, que murió en La Habana el doce de octubre de 1889.