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Cien poetas

FEDERICO URHBACH
(1873-1932)

Comenzó su trayecto literario publicando libros en conjunto con su hermano Carlos Pío, muerto en la Guerra de Independencia. Federico Urhbach es de los poetas cubanos que mejor asimiló las entonces nuevas tendencias formales y estilísticas del Modernismo, de lo que "Campanas de Noël" es un buen ejemplo. Gustó también de los ambientes metafísicos y hasta parapsicológicos, como en su soneto "Regresiones", representativo de tendencias extraliterarias epocales, que gradualmente se abrieron cauce en las letras cubanas.

Obra referencial: Urhbach, Federico: Poesías, selección, prólogo y notas de Jorge Yglesias, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1989.


CAMPANAS DE NOËL

Campanas de Pascua, trémulas campanas,
Sonoros orientes de las caravanas
Que volcáis las perlas de amorosas dianas
En las claras albas de oro de Noël;
Campanas de ensueño, cifras de armonía,
Propicios augures de la Epifanía,
Voces de esperanza de la lejanía
Que aclara el celeste fúlgido roel;

Vuestras leves almas, en el ala errante
De todos los vientos, quiebran la distante
Y amplia transparencia frágil de levante
Con un argentino y alado clamor,
Dulce y cristalino vuelo de oraciones,
Que el doliente ensueño de los corazones
Calma y apacigua las tribulaciones
Con una promesa de vidente amor.

Ligeras, volubles, fugaces, aladas,
Como golondrinas de azul embriagadas,
El pálido encanto de las alboradas
Turban con inquieta vibración fugaz,
Y en la inconsistencia de lilial ambiente
La ilusión ofrecen, compasivamente,
De una milagrosa redención clemente
Del dolor y un vago presagio de paz.

Fugaces, aladas, volubles, ligeras,
Vuestras leves almas son las mensajeras
Que a las estelares diáfanas praderas
Llevan las perennes ansias de vivir,
Confiadas al breve, musical acento
Fundido en el alba del advenimiento
Del amor que ampara todo sufrimiento
Y espiritualiza todo hondo gemir.

Trémolo de notas límpidas, que lenta
Y amorosamente la esperanza alienta,
Y en la triste vida de ilusión sedienta
Deshoja una dulce rosa de ilusión;
Cadencioso canto que ágil se desprende
De los campanarios y a la aurora asciende,
Mientras la clemencia de una escala tiende
Desde las estrellas hasta el corazón;

Cándido, sereno, melodioso canto
Que piadoso logras restañar el llanto
Con la suave gracia y el sutil encanto
De tu compasiva voz angelical,
Lleva al escondido, mísero recinto,
Donde mi recuerdo guarda un inextinto
Dolor, el consuelo de un eco distinto
De tu alborozado vuelo matinal.

Resonad, campanas, campanas sonoras,
Campanas vibrantes, raudas tañedoras
De las luminosas matinales horas
Que aclara el celeste fúlgido roel,
Y el glorioso arribo de las caravanas
Evocad, campanas, trémulas campanas,
Que volcáis las perlas de amorosas dianas
En las claras albas de oro de Noël.


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