LAS
CARRETAS EN LA NOCHE
Mientras lentamente los
bueyes caminan,
l as viejas
carretas rechinan... rechinan...
Lentas van formando largas
teorías
por las guardarrayas y las serventías...
Vadean arroyos, cruzan las
montañas
llevando el futuro de Cuba en las cañas...
Van hacia el coloso de hierro
cercano:
van hacia el ingenio norteamericano...
Y como quejándose
cuando a él se avecinan,
las viejas carretas rechinan... rechinan...
Espectral cortejo de incierta
fortuna,
bajo el resplandor de caña de la
luna...!
Dando tropezones, a obscuras,
avanza
el fantasmagórico convoy de esperanza.
La yunta guiadora de la
cuerda tira,
mientras el guajiro canta su guajira...
Ovillo de amores que se
desarrolla
en la melancólica décima
criolla:
"Hoy no saliste al
portal
cuando a caballo pasé:
guajira: no sé por qué
te estás portando muy mal..."
Y al son de estos versos
rechinan inquietas
con su dulce carga las viejas carretas...
"En el verde platanal
hoy vi una sombra correr:
mucho tendrá que temer
quien te me quiera robar,
que ya yo tengo un altar
para hacerte mi mujer."
En bruscos vaivenes se agachan,
se empinan...
las viejas carretas rechinan... rechinan...
Las ruedas enormes, pesadas,
se atascan...
los bueyes se lamen los morros y mascan...
Jura el carretero, maldice,
blasfema,
y cada palabra es un anatema...
Detiénese el tardo
cortejo a ayudar
a quien paso libre tiene que dejar.
Aquí de las piedras
que calcen las ruedas,
los troncos robados a las arboledas...
El esfuerzo inútil
y la imprecación...
La frase soez y la maldición...
Oh guajiro... y mientras
a gritos maldices,
los bueyes se lamen las anchas narices...!
Al fin sobre firme terreno
ha rodado
el carro de caña de azúcar
cargado.
Y de otra carreta sale una
canción
que exorciza el eco de la maldición:
"Yo nunca podré
aspirar
a darte un beso de amor:
tú conoces mi dolor
y no lo quieres calmar."
Y al son de estos versos
rechinan inquietas
las tardas, las viejas carretas...
"Te vas al pueblo a
bailar
y no te acuerdas de mí;
de mí que me quedo aquí,
y que como buen poeta
te dedico esta cuarteta
que he sacado para ti."
En bruscos vaivenes se agachan,
se empinan...
las viejas carretas rechinan... rechinan...
El ingenio anuncia cambio
de faena
con un prolongado toque de sirena.
Y a través de sombras
fantásticas brilla
como gigantesca lámpara amarilla,
Soplando cautivos vapores
rugientes
hacia los irónicos astros esplendentes.
Por las guardarrayas y las
serventías
forman la carretas largas teorías...
Vadean arroyos... cruzan
las montañas
llevando la suerte de Cuba en las cañas...
Van hacia el coloso de hierro
cercano:
van hacia el ingenio norteamericano,
y como quejándose
cuando a él se avecinan,
cargadas, pesadas, repletas,
¡con cuántas
cubanas razones rechinan
las viejas carretas...!
